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La recta final de mi embarazo. ¡Ya queda poco!

Hoy estreno la semana 37 de mi embarazo y parece que Pingüinito ya está preparándose para la acción. Lo último que conté fue lo de mi diabetes gestacional. He pasado un calvario con este diagnóstico pero ahora estoy empezando a llevarlo bien.

Así que el destino ha querido premiarme con otro diagnóstico chungo: hipotiroidismo, porque este embarazo ha sido un no parar, cuando no me salía una cosa me salía otra y aunque he intentado llevarlo lo mejor posible también he tenido mis momentos de bajón.

Al lío: fui a una endocrina para el tema de la diabetes y me puso una dieta imposible. Para empezar cuando entré en la consulta y le dije que tenía diabetes gestacional me suelta: “Pero tu no estás embarazada”. Toda convencida, la tía.

Desde luego, no era una buena manera de empezar a construir una relación de médico-paciente. Es cierto que he engordado muchísimo y según cómo puedo parecer simplemente una mujer con obesidad, pero ¿para qué iba a mentir yo en este tema? ¿Para parecer más delgada o algo? En plan no, no estoy gorda, estoy embarazada 😀

Bueno, pues yo le iba diciendo lo que como normalmente (y ojo, desde que me dijeron que era intolerante a la glucosa he medido mucho mi alimentación) y ella me iba diciendo, esto no, esto te lo quito, te lo quito, te lo quito.

En fin, nada de hidratos de carbono, nada de carne, nada de lácteos, el pescado que no sea de piscifactoría, la sal que sea del Himalaya (no, no me lo invento, verídico al 100%), los huevos que sean orgánicos, el cacao puro que tienes en casa no, porque es transgénico. Compra alpiste, compra cada día productos frescos en el mercado (claro, porque yo con la pubalgia, el peso que he cogido y las piernas hinchadas me puedo pegar esos tutes diarios).

Y la verdad es que yo intento alimentarme lo mejor posible, y es cierto que hay que comer productos frescos, que es mejor evitar lo transgénico y todo eso. Pero me parecía que no era una dieta para mi diabetes, que era una dieta para alimentarme como a ella le parecía mejor. Y que exigía mucho esfuerzo que yo, en mi estado, no era capaz de afrontar.

Lloré. La verdad es que no lloré con el diagnóstico, lloré de la impotencia de no poder seguir la dieta porque todo se me hacía muy cuesta arriba. Y decidí que, ya que tenía el glucómetro, me iría diseñando mi dieta yo misma según los valores que me fueran saliendo y que en la siguiente visita le explicaría mi punto de vista.

Pues resulta que recibo una llamada de la clínica diciendo que me tenía que cambiar de doctora porque esta mujer se había vuelto a su país por problemas familiares. Lo siento por ella y por los problemas que pueda tener su familia, pero a mi se me abrió el cielo.

La siguiente doctora ha sido ideal: ¡puedo comer carbohidratos, lácteos y carne! Obviamente, debo medirme y hacerlo en ciertos momentos del día, ¡pero me he sentido tan bien! Ahora sigo la dieta sin dificultad, ah, y me escucha e interactúa conmigo de tu a tu, no me prohíbe, sino que me aconseja. Eso para mi es un gran avance, me siento tratada como una persona humana y no como una esclava que debe obedecer órdenes. Además, mis niveles de glucosa por fin están bajo control.

¡Glucosa bajo control!
¡Glucosa bajo control! – Imagen de Pixabay

Pero tenía que pasar algo, porque mi embarazo siempre ha tenido sustos y no podía ser que todo empezara a ir bien sin más. Me pidió que me miraran la tiroides en una analítica porque llevo ya 26 quilos subidos. Y me ha salido que tengo hipotiroidismo. Si me lo hubiesen visto antes probablemente no hubiese cogido esta cantidad de quilos 🙁

Solo llevo dos días con la medicación y ya me siento menos hinchada, ¡hasta Papá Pingu lo ha notado al ponerme las zapatillas! Ya no tiene que hacer ese esfuerzo de antes para encajarlas en mis pies hinchados.

Ayer tuve eco y el peque pesa 3,200 (el peso es estimado, puede haber variaciones) cosa que está muy bien, ya no parece tan grandote como en la ecografía anterior. El lunes por la noche quien me seguía en twitter ya se enteró de que he perdido el tapón mucoso 🙂

Por ahora Pingüinito aún no está encajado, pero está en proceso de hacerlo. Así que podría decidir salir en cualquier momento 🙂

Ya iré contando las novedades, por ahora estoy muy emocionada porque pronto podré verle la carita 😀

Y tu, ¿has tenido algún susto en el embarazo (tuyo o de tu pareja)? Cuenta cuenta…

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2 Comentarios

  1. ¡Pero qué borde fue ésa mujer!
    Menos mal que pasó éso y ahora tienes otra. La tiroides también me la tuve que controlar yo. Ánimo que ésto ya está hecho.

    • ¡Gracias preciosa! La verdad es que cuando me tocan ese tipo de doctores o doctoras me quedo como paralizada, hasta que no salí de la consulta no me di cuenta de hasta que punto todo era tan erróneo.

      ¡Mil gracias por tus ánimos! 😘😘😘

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